para documentar nuestro optimismo...

"La verdadera prueba de una inteligencia superior es poder conservar simultáneamente en la cabeza dos ideas opuestas, y seguir funcionando. Admitir por ejemplo que las cosas no tienen remedio y mantenerse sin embargo decidido a cambiarlas." Scott Fitzgerald

jueves, 18 de diciembre de 2008

de una anécdota

vivir la ciudad tal vez es menos una sensación que una imperiosa necesidad por fluir o contrafluir todo a la vez. Hay voces que odian el pensamiento que ubica la complejidad como una tarea bordada por múltiples elementos que reconstruyen la realidad en la que estamos involucrados.


Ayer miércoles me toco presenciar una situación de esas ambivalencias y contingencias que se presentan así no más en nuestras vidas, sucedió cuando regresaba de la SETRAVI, mi presencia en esa secretaría se debía a la entrega de un oficinesco oficio en el que se convoca a una reunión xyz, y de regreso tome un taxi sobre Alvaro Obregón pero la carga vehícular sobre insurgentes era desbordante y terriblemente lenta. El taxista sugirió acotar por Xalapa para llegar a una de las entradas del metro insurgentes, al llegar al entroque de la calle de Puebla y Xalapa, sucedió lo cósmico sorprendente aterrador, un atolondrado trausente padecio el pánico de esquivar la muerte, el momento es de esos en el que muchas cosas suceden a la vez y las mentes juegan a despirtarse de las tensiones que generan el encuentro de múltiples situaciones todas dísimiles,

viernes, 28 de marzo de 2008

Jóvenes escritores latinoamericanos buscan alternativas a trabas editoriales

Jóvenes escritores latinoamericanos buscan alternativas a trabas editoriales
La Habana, 26 mar (PL) Más de 130 jóvenes narradores de 15 países de América Latina y el Caribe, reunidos aquí, coincidieron en reconocer los obstáculos, a veces insuperables, que debe afrontar un escritor inédito para publicar su obra.
En la mayoría de los países de la región, las editoriales constituyen un muro de contención a las aspiraciones literarias de todo creador sin reconocimiento comercial, lo cual en si mismo constituye un círculo vicioso, afirmaron.
En opinión del narrador paraguayo Fabio Franco (26), resulta casi imposible publicar un libro sin tener un nombre comercial y no se puede lograr un nombre comercial porque no te publican un libro.
Psicólogo de profesión, dijo que ni siquiera las editoriales nacionales funcionan de este modo porque se han convertido en imprentas destinadas a editar unos pocos ilustres".
Enfatizó en la perdida del hábito de lectura en su país y reconoció que Cuba constituye una excepción “pues las ferias del libro aquí superan cualquier fenómeno de masas en el mundo”.
La novelista panameña Vannie Arrocha, 26 años y coordinadora de modas de una prestigiosa revista, reconoció que en su país solo pueden publicar quienes posean méritos literarios o busquen su propio capital y paguen por ello.
Precisó a Prensa Latina su convicción de que muchos jóvenes panameños tienen deseos de escribir sobre la realidad de su entorno, las miserias humanas, el analfabetismo, la pobreza, la marginalidad y la violencia cotidianas, pero no hallan editoriales interesadas.
El cuentista chileno Sergio Gómez, en cambio, desde su doble condición de escritor y editor enfatizó en “la falta de interés por los jóvenes creadores, mucho más si son desconocidos y más aún si publicarlos constituye un riesgo en la búsqueda de las ganancias”.
No obstante, se mostró favorable a un cambio de política, pues reconoció las potencialidades literarias ocultas en miles de creadores desconocidos, sin acceso a un reconocimiento de su obra.
Para el historietista Bernardo Fernández (35) en México resulta también difícil acceder a las editoriales grandes, aunque reconoció la existencia de muchas otras de menores pretensiones, independientes y capaces de apostar por los escritores jóvenes.
El sueño de todo editor es descubrir entre los cientos de originales colocados sobre su mesa de trabajo a un futuro García Márquez, Bennedetti, Cortázar, Coello o Vargas Llosa y no pueden cerrarse absolutamente a tales riesgos, enfatizó.
Tuvo palabras de encomio para la política cultural cubana, “donde cada provincia tiene su propia editorial y le publican a todos los jóvenes y creadores inéditos sin excepción”.
El escritor boliviano Willy Camacho (34) expuso las experiencias de su país en torno a las llamadas editoriales cartoneras, surgidas en Argentina durante la época de crisis económica, cuando los escritores noveles rescataban de los latones de basuras las hojas en blanco para fotocopiar sus cuentos.
Las carátulas de tales textos se hicieron de cartón, de manera artesanal y así surgieron libros baratos que empezaron a ocupar un lugar preponderante dentro del mercado literario.
Sin embargo –precisó Camacho- sucedió algo muy curioso en Bolivia y fue que esta práctica degeneró hacia un elitismo inconsecuente con los principios de su surgimiento.
Muchas ONG, interesadas en el fenómeno latinoamericano, empezaron a ponerle dinero a estas originales editoriales y el resultado fue la impresión de libros de cartón con textos de escritores clásicos y de renombre, con lo cual la idea se malogró.
En Nicaragua –indicó Ulises Juárez, 23 años- las librerías, por el contrario, venden de todo, ropa, calzado, juguetes, cosméticos, comestibles, y algunas veces, venden también libros.
Venezuela publica bastante y el gobierno del presidente Hugo Chávez ha priorizado el acceso de los narradores jóvenes y sobre todo, la mujer, a las editoriales, pero los circuitos de distribución no marchan a igual ritmo, señaló el laureado escritor Luis Britto.
En los debates suscitados durante las jornadas del I Encuentro Internacional de Narradores Jóvenes de América Latina y el Caribe los realizadores se pronunciaron por utilizar más las potencialidades de Internet y la creación de blogs en la difusión de sus obras.